20 de abril de 2024

El Abanico (Alfredo Javaloyes López)

Alfredo Javaloyes López, músico y compositor español nacido en Elche, Provincia de Alicante, en 1865, y fallecido en su ciudad natal en 1944, es recordado principalmente como el autor de “El abanico”, su obra más conocida. A los 15 años, se trasladó a Barcelona, donde obtuvo el puesto de primer violín en la orquesta del Liceo por oposición, coincidiendo con Julián Gayarre. Sin embargo, su prometedora carrera como violinista se vio truncada al caer de un tranvía en Barcelona, sufriendo una lesión en la muñeca.

De regreso a Elche, Javaloyes preparó oposiciones para director de músicas militares y se convirtió en el director de la Banda de Música La Escala, así como maestro de la Capella de cantores.

En 1901, después de superar las oposiciones, se convirtió en Director de la Música del ejército español del Regimiento Sevilla 33 en Cartagena. Durante su estancia en esta ciudad, formó parte de una tertulia en un café alrededor de una mesa con forma de abanico. Como reconocimiento a este grupo de amigos, compuso el pasodoble en 1898, el cual alcanzó fama internacional en pocos años.

En 1918, Javaloyes fue destinado a la Música del Batallón de Cazadores de Barbastro como director.

Después de su jubilación militar, regresó a Elche, donde lideró los cantores de la Festa y simultáneamente dirigió la Banda Municipal de Música. Esta banda sigue interpretando “El abanico” durante el recorrido del cortejo de las marías previo a las representaciones del MISTERI, desde la ermita de San Sebastián hasta la Basílica de Santa María.

“El abanico” fue elegido como HIMNO OFICIAL en tiempos de Jorge VI para los relevos de la Guardia Real Británica. La familia Real Española también mostró predilección por esta pieza. Alfonso XIII y Juan Carlos I, nuestro actual monarca, la han incorporado en eventos oficiales.

Con este pasodoble, desfilaron ejércitos de ambos bandos contendientes en la SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.

En vísperas de la guerra civil, Javaloyes estrenó su chalet en Santa Pola, al que denominó “El abanico”. Aunque falleció en 1944, no pudo presenciar todos los éxitos de su partitura, que fue declarada HIMNO de los MUNDIALES DE FUTBOL de 1966, disputados en el Reino Unido.

“El abanico” sigue vivo, sus sones representan un regreso al futuro.

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